Qué la hace única
Cada cabuyera se tuerce en la pierna para darle resistencia; cada randa se anuda en macramé con las figuras que elige la artesana. Por eso dos chinchorros matrimoniales del mismo tamaño nunca son iguales: llevan el pulso y las decisiones de quien los tejió.
La fibra de curagua se cultiva, se cosecha y se hila a mano en Aguasay; después se teje en telar vertical. No hay dos piezas iguales porque no hay dos manos iguales.


