Qué la hace única
La amplitud obliga a más paciencia: más metros de malla, más cabuyeras y más días de telar. El resultado es una pieza que distribuye el peso con holgura y que funciona igual de bien para una siesta larga que como pieza protagonista de un espacio de diseño.
La fibra de curagua se cultiva, se cosecha y se hila a mano en Aguasay; después se teje en telar vertical. No hay dos piezas iguales porque no hay dos manos iguales.


